Y mientras tanto en Venezuela, ¡El golpe de estado ya maduró! - Javier Solarte Camayo


Compartir: Fecha: 11/04/2017

La gota que reboso la copa en el hermano país acaba de derramarse, así como mediante la democracia el Chavismo llega al poder en Venezuela hace más de 18 años, así mismo el gran enemigo del régimen del socialismo del siglo XXI, que por años pregonó el fallecido Hugo Chávez, termino mordido por su mismo aberrante populismo a manos de sus sucesor Nicolás maduro, cuando perdió las elecciones legislativas a manos de la oposición y el emulo del comandante, ya no tuvo otra opción que usurpar lo que restaba del poder para cercar el poder legislativo mediante acciones emanadas del ejecutivo y seudolegitimadas con sentencias del poder judicial. Venezuela vino retrocediendo en su desarrollo democrático gradualmente, hasta el punto en donde ya no existe punto de retorno y de una u otra manera estamos casi que visionando un “deja vu” de escenarios como los apreciados en el pasado en regímenes como el cubano o en las dictaduras del cono sur a manos de Videla en Argentina o de Pinochet en Chile entre los años 70´s  80´s.

Desde este momento, en el cual se desmantela el parlamento venezolano, el país vecino inicia un gravoso proceso de aislamiento en el contexto geográfico mundial, no solo en el continente americano, sino del resto del mundo. En el que por cierto, va a ser muy complejo que pueda soportar la presión internacional, presumiendo que estaría contando con el apoyo de sus principales aliados como lo son Rusia y China. La degradación del chavismo, paso de ser el gran motor que impulso la primavera de la izquierda en américa latina a terminar retraído en su propio territorio en un arrinconamiento democrático que inicia su a debacle cuando muere su líder Hugo Chaves, ya que Nicolás Maduro no logro mantener cohesionado el régimen y su apoyo popular comenzó a deteriorarse gradualmente a tal punto que fue perdiendo respaldo en las urnas en las elecciones estatales y nacionales.

Estas manifestaciones antidemocráticas en el vecino país, son totalmente reprochables a la luz de quienes por ejemplo somos catedráticos de derecho constitucional y nos reconocemos como demócratas en una nación como la nuestra, en donde la división tripartita del poder está determinada, reconocida y respetada por el estado colombiano. Por lo tanto nuestro rechazo se puede hacer evidente y expresado públicamente, pero no así lo puede hacer el gobierno nacional, quien tiene que ser muy prudente en el manejo de esta crisis en país vecino bajo las debidas relaciones diplomáticas que rondan este tipo de contingencias, ya que la tensión que puede derivarse de esta coyuntura, se puede prestar para que el régimen ya declarado con hechos como dictatorial de Nicolás Maduro, puede tomar cualquier manifestación de protesta o un llamado a consultas de nuestro embajador en Caracas, como un acto de agresión y decida acudir a medidas de hecho en las cuales resultaríamos perdiendo ambos pueblos hermanos. Porque el incidente de invasión a territorio colombiano por parte de militares venezolanos, izando su bandera en nuestro suelo no es para nada algo fortuito y casual, más bien son acto con los cuales pueden estar midiendo la temperatura de nuestra reacción a la defensa de la nuestra soberanía.

La revolución bolivariana ya no cuenta con la riqueza petrolera que inundaba los bolsillos del gobierno venezolano, su sistema económico cerrado y monopolizado por el ente gubernamental ha sumido a gran parte de la población en la pobreza absoluta, el respaldo popular ya es el mismo porque ni siquiera esta polarizado a mitades como hace algunos años en vida del comandante Chavez y la época en que muchos gobiernos símiles en pensamiento político los rodeaban y vitoreaban sus decisiones prácticamente ha terminado y han comenzado a quedarse solos, lo cual indicaría que esta crisis no se solucionará por intervenciones extranjeras sino por las propias fórmulas de solución que tendrían que emerger del propio pueblo venezolano y que esperamos sea de la manera más pacifica posible para que retornen al sistema democrático.


Profesor Javier Solarte Camayo.