¡Y mientras tanto en Popayán, Huele como maluco el servicio de Aseo!


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Se convirtieron en recurrentes y reiterativas las quejas en contra de la Empresa SERVIASEO por cuenta de los excesivos cobros en las tarifas derivadas en la prestación de este servicio público. Y es que la pregunta del millón es: ¿Por qué si el servicio en manos del Municipio de Popayán nunca llego a presentar este tipo de contratiempos, por qué en manos del operador privado si han sido la constante? 
La ciudadanía y el sector empresarial de la ciudad han podido percibir como de una manera arbitraria, esta empresa ha pasado por encima de la comunidad payanesa, al incrementar constantemente sus valores en el servicio, los cuales son cargados por parte de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Popayán en lo que se denomina como un recaudo en favor de terceros, y que vinieron a alterar la normal percepción que se tenía acerca del servicio de aseo, cuando nos pudimos percatar, que el valor del aseo superaba al servicio de acueducto y alcantarillado.

 Y más gravosa se muestra la situación, cuando al sector empresarial se le inicio una serie de cobros adicionales por cuenta de los desperdicios dispuestos para su recolección, los cuales en muchos casos llegan a costar lo relacionado con un trabajador a razón de un salario mínimo legal mensual vigente, es decir, que dicha imposición afecta las finanzas en muchos casos de las microempresas locales y las pone en condiciones difíciles para enfrentar, las ya complicadas condiciones económicas que presenta el país en vísperas de una recesión ya cantada. Como quien dice, coloca al administrador empresarial en la disyuntiva de ¿Pago el servicio de aseo? o ¿Dejo de pagarle a un trabajador?.

Y ni que hablar del caso de los hogares locales, puesto que la afectación a los bolsillos de los payaneses, se mueven en los seis estratos sin distinción alguna y lesionando mensualmente sus presupuestos con alzas descontroladas, pero que atan y obligan a su pago por cuenta y razón, de que la facturación fue anclada al recibo de acueducto y alcantarillado, algo en lo cual no se puede dar lugar a tomar la decisión de pagar el acueducto y alcantarillado y dejar de pagar el aseo por estar soldadas las cifras en un solo recibo. 

Esta situación, tarde que temprano tendrá que llevar al Municipio de Popayán, a que tenga que revisarse las condiciones contractuales que la ligan con esta foránea empresa, que al parecer para nada se conduele de las condiciones socioeconómicas de una de las ciudades más frágiles en estas características y que ocupa actualmente el quinto lugar en desempleo en el país, con una tasa del 14.9%, sumando más de 5 puntos porcentuales por encima de la cifra nacional que está en 9,2%. 
Ya comienzan a sentirse algunas protestas sociales frente a la empresa Serviaseo, como la ocurrida en días pasados, con un citado plantón convocado por un reconocido líder comunitario y académico de la ciudad, frente a las puertas de esta empresa con usuarios que exponían sus recibos acreditando las desbordadas tarifas. Lo cierto, es que de continuar dicha tendencia alcista, no es de extrañarse que estas manifestaciones vayan creciendo en número de participantes por el total descontento social en torno no solo a las elevadas tarifas, sino también por las deficiencias en la prestación de un servicio bastante cuestionado. 

En estos momentos, es cuando vale la pena preguntarse, ¿Qué estarán pensando las autoridades locales de la época que procedieron a dar el aval corporativo e institucional, para que servicio que estaba en cabeza del Municipio de Popayán fuera vendido a un operador particular y exponer a la ciudadanía payanesa a padecer este calvario que afecto por completo nuestros bolsillos?.  Sin duda alguna que esta ha sido una de las crazas equivocaciones gubernamentales de los últimos tiempos y que esperamos sea resuelto por parte de quienes tienen la posibilidad legal para hacerlo, es decir, la alcaldía de Popayán o la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, esta ultima de llegar a concretarse las causales que establece la Ley 142 de 1994 para tal efecto. 

Profesor Javier Solarte Camayo.