Petro y sus posibilidades Por: Felipe Solarte Nates

Imagen de Petro y sus posibilidades Por: Felipe Solarte Nates


Sin duda que por su oratoria, poder de convocatoria y por haberse marginado sus rivales de la franja de centro izquierda, de participar en la consulta de marzo, Petro les tomó ventaja a Fajardo y de La Calle en jalonar el descontento incubado durante muchos años en la población colombiana.

A pesar de crecientes llamados a integrar sus ideas, propuestas y fuerzas, las dificultades  que por egos personales y grupismos vanguardistas tuvieron para unirse en un frente común, nos indica lo mucho que falta para construir un partido fuerte que garantice un proyecto político alternativo serio, a largo plazo y no únicamente supeditado a la visión iluminada de un mesías y caudillo del que no dependa el éxito o fracaso del proyecto político y  sin equipo suficiente para agenciar un programa de gobierno que nos libre de las garras de los monopolios que se benefician de la corrupción estilo Odebrecht, impiden la Reforma Agraria Integral controlan la economía, salud, las pensiones, los contratos, la burocracia, etc y además impiden la construcción de un país laico y moderno, en beneficio de la mayoría de la población y sostenible económica y ambientalmente.

Petro, a pesar que en su gestión como alcalde no superó lo alcanzado por Fajardo en la alcaldía de Medellín y en la gobernación de Antioquia, sin duda que por haber participado en la consulta de marzo y por su forma combativa de hacer política, le tomó ventaja y también a De La Calle en la brega por captar la mayoría de descontentos con el régimen corrupto vigente.

 Hay que reconocer que Petro tiene el nuevo país en la cabeza, como lo ha demostrado en sus fogosos discursos, debates con sus rivales y punzantes entrevistas con periodistas; pero el que en cuatro años pueda poner en práctica sus propuestas, hay que aterrizarlo a la realidad política y socioeconómica del país y recordando lo que le sucedió en la alcaldía de Bogotá, y más con un Congreso en contra y unas instituciones y grupos económicos que intentarán torpedear su gestión y un gobierno de Trump proclive a favorecer a sus amigos de la ultraderecha nacional y aprovechar las circunstancias para intervenir en Venezuela.

En este panorama debemos ser aterrizados y conscientes que hay que bregar por la unidad sin vanguardismos y sectarismos heredados de la vieja izquierda dogmática y trabajar por construir un proyecto de país alternativo cimentado sobre bases más firmes y realizables a corto, mediano y largo plazo. El país ha estado acostumbrado a los caudillos, como  el líder de la izquierda liberal Rafael Uribe Uribe, pasando por Gaitán y Galán. La derecha ha tenido los suyos: Laureano Gómez y su reencarnación Álvaro Uribe, los más recientes; pero estos han tenido la ventaja de haber gobernado  y desde hace tiempo tienen amoldadas a sus ideas e intereses las instituciones obsoletas y las mentes fosilizadas de muchos ciudadanos aferrados al pasado.

A todos los caudillos los caracteriza su oratoria y habilidad para comunicar ideas y proyectos calentando a sus seguidores. En este sentido Petro superó a De La Calle y Fajardo, pero no hay que desconocer que sin un partido fuerte que proponga un proyecto alternativo en bien de las mayorías del país, no será posible transformar por la vía democrática a la sociedad colombiana, sino se consolida una alternativa seria, a corto, mediano y largo plazo y que trascienda las elecciones de 2018.

 De lo contrario seguiremos creyendo en la iluminación, oratoria y buenas intenciones de los caudillos que no son eternos, y de ilusión en ilusión esperanzados en el redentor de turno y no en los cimientos de una organización que propicie el surgimiento de muchos líderes y estadistas. De lo contrario seguiremos viviendo de espejismos sin fundamento como como los que despertó Antanas Mockus que a falta de proyecto político y programa de gobierno claro, en vísperas de la segunda vuelta, se dedicó a saltar y guturulizar unas consignas, como si fuera un entrenador de ejercicios aeróbicos.

  1. Popayán es una ciudad buscando adaptarse a los retos modernos mirando con ojos críticos su pasado. Sus raíces indígenas, su consolidación como centro de riqueza minera en el sistema esclavista agenciado por el poder colonial, su auge en la Independencia y el periodo republicano, sus mitos y espejismos de grandeza, su decadencia, el sacudón urbanístico, poblacional, socioeconómico y cultural desencadenado por el terremoto de 1983, sus urgencias actuales, las limitaciones de sus instituciones y de la planeación y del POT, sus perspectivas, son temas a tratar los viernes, desde las 6:p.m y sábados, 9:a.m., en el auditorio 2 de la FUP, en el antiguo claustro del Colegio san Francisco, al lado de la iglesia San José. Al sociólogo y escritor Víctor Paz Otero, le corresponde el actual ciclo. Entrada gratuita.