Mocoa, pots, urbanismo, cuencas Hidrográficas - Leandro Felipe Solarte Nates


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Tragedias como las de Mocoa pueden suceder en cualquier municipio de Colombia, donde la ley es invadir los espacios de los ríos y talar sus cuencas y los impredecibles cambios climáticos pueden contribuir a borrar del mapa ciudades y paisajes.

 Con asesoría de Planeación Nacional, el municipio de Popayán, actualizará el Plan de Ordenamiento Territorial, POT, de 2003. Entre varios temas vitales para el desarrollo armónico de la ciudad y evitar la proliferación de 32 urbanizaciones y condominios piratas, según denunció la Oficina asesora de Planeación, también decidirán sobre la ampliación del sector urbano, incluyendo estudios de sismicidad y micro-zonificación y considerar el posible traslado del aeropuerto y batallón, para desarrollar proyectos urbanísticos estilo ciudad Salitre, en Bogotá y destaponar la ciudad, abriendo calles y carreras.
 También la delimitación del área rural, para regular la urbanización creciente, con la proliferación de condominios y garantizar actividades agropecuarias, de acuerdo a la vocación y calidad de suelos.
 El nuevo POT, además incluirá, el manejo de cuencas hidrográficas para controlar la tala y fomentar la reforestación de estas fuentes de aguas y su tratamiento después de construir la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales, Ptar. Además lo relacionado con disposición y proceso de residuos sólidos que tantos problemas ha causado.

ANTECEDENTES AMBIENTALES:
Como en la mayoría de ciudades de Colombia, los ríos de Popayán han sido maltratados por algunos habitantes, que rellenando sus ‘ojos de agua’, lagunas y humedales reguladores de flujo, además les robaron los treinta metros, que por ley hay que dejar a lado y lado de sus orillas, para construir viviendas, arriesgándose a inundaciones y trágicas avalanchas como la de Mocoa. También usaron sus aguas, como fuente de abastecimiento para las plantas de tratamiento de acueductos y receptoras del alcantarillado, aguas lluvias y desechos que no caben en  carros recolectores de basura, como ha sido común en las deforestadas orillas de las quebrada Pubus  y Ejido, hasta hace poco destino de colchones y llantas.Como muestra de la falta de un Plan de Ordenamiento Territorial, POT,  bien estructurado y de improvisación en la Planeación, en el 2010, el concejo municipal amplió el sector urbano para que  el gobierno nacional  construyera vivienda en el Valle del Ortigal, incluyendo parte de terrenos, que desde el 2006, estaban destinados para construir la Ptar, cuando no habían proyectado la urbanización presionada por el vicepresidente Vargas Lleras. Lo peor fue, que ignoraron la advertencia de funcionarios del Acueducto, de que ese lote estaba destinado para la PTAR, y redujeron de cien a cincuenta metros, la distancia mínima autorizada, para construir, desde el  borde de la laguna de oxigenación hasta los primeros bloques de apartamentos y casas construidas, para el programa de vivienda gratuita del Valle del Ortigal, aunque esto no impide la ejecución del proyecto, si lo hacen técnicamente, según conceptuó la comisión interdisciplinaria de la universidad del Cauca, que lo evaluó, en informe de febrero, de este año.

Lo relacionado con recolección, transporte, acopio y tratamiento de residuos sólidos y lixiviados a cargo de Serviaseo, también deberá ser estudiado e incluido en el nuevo POT para recomendar futuras acciones por parte de la administración municipal para adaptarlas en el Plan de Desarrollo.Aprendiendo de tragedias como la de Mocoa, en Popayán y muchos municipio de Colombia en alto riesgo por su cercanía a ríos de flujos inestables debemos tomar efectivas medidas de prevención para no seguir lamentando tragedias anunciadas e incluirlas en los nuevos Planes de Ordenamiento Territorial, para hacerlos cumplir y no dejarlos en el papel.