La Fiscalía, Popayán y el Cauca.-Por. Felipe Solarte Nates


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Rompiendo el silencio de varios días, cuando puso a la Vicefiscal a capotear el escándalo del zar anticorrupción, Gustavo Moreno, pillado por corrupto en los Estados Unidos, el Fiscal General, Néstor Martínez, salió por los medios a anunciar la apertura de investigaciones a altos funcionarios públicos, entre ellos al alcalde de Popayán, Cesar Castro, quien afrontaba una dura crítica de los impulsores de una revocatoria mediante firmas, mientras un grupo de abogados y excompañeros del funcionario, que se sintieron traicionados por no recibir a lo que aspiraban, dieron a conocer irregularidades en un contrato firmado y ejecutado para costear gastos de las Fiestas de Pubenza de 2016. 

Si, al termino de las investigaciones, se demuestra la culpabilidad del alcalde de Popayán, es de lamentar que se trunque una buena gestión que está adelantando el funcionario y su equipo de gobierno, buscando  superar la carencia de un Plan de Ordenamiento Territorial actualizado y un plan de Desarrollo que alivie la carencia de vías y otras obras de infraestructura urgentes para la ciudad.

Ni el centro histórico se ha escapado de los vacíos del tal Plan de Manejo, al que a diario se lo pasan por la faja modificando durante los fines de semana casonas antiguas para habilitar locales y construyendo ‘adefecios’ que muy bien había podido quedar en otro sector de la ciudad moderna.

 Hace pocas semanas el actual Jefe de la Oficina asesora de Planeación (el municipio no tiene Secretaria de Planeación) Francisco Zúñiga, alertó sobre 32 planes ilegales de vivienda y condominios que adelantan en diferentes sectores, lo que además de dejar a miles de familias estafadas, a la larga puede causar insuficiencia en la cobertura de servicios públicos. En este panorama los curadores urbanos hacen su agosto y a su libre albedrio y flujo de caja  de los interesados, queda el que les aprueben o no, licencias de construcción.

Lo cierto es que Popayán ha sido manejado con mentalidad de pueblo decadente viviendo de glorias pasadas, acostumbrado a administrar pobreza y cargos públicos para repartirlos entre  clientes asiduos de los directorios. No existe  visión integra del territorio urbano, ni rural y de las relaciones con municipios vecinos con los que pueden hacerse proyectos conjuntos con la `perspectiva de conformar una Ciudad Región. 

Desde hace años se habla de convertir a Popayán en una verdadera ciudad universitaria, pero todo se limita a lo que aisladamente pueden hacer los centros de educación superior que por su cuenta y riesgo han establecido sus sedes en la ciudad. El potencial turístico que de por si tiene la ciudad no se ha desarrollado promoviendo otros atractivos diferentes a la Semana santa. También lo de Ciudad Innovadora y desarrollo del conocimiento y tecnología basada en la informática requiere más respaldo institucional lo mismo que la construcción de clínicas especializadas para prestar diversos servicios médicos y cosméticos que hoy son atendidos en Cali.

Cultivos como los del café, aguacate Hass, caña panelera, entre otros tienen perspectivas junto con otras actividades agropecuarias cuyos productos pueden procesarse en la ciudad con capital privado y de cooperativas de productores que hay que incentivar.
Tampoco hay que olvidar de proyectos como la construcción de la represa de Julumito para generar energía y brindar otros atractivos de pesca y turismo para la región, o del traslado del batallón y el aeropuerto para urbanizar organizadamente un amplio sector e integrar al oriente con el occidente de la ciudad. 

En fin, pueda terminar o no su mandato el alcalde Castro, Popayán requiere una administración que rompa con la rutina de administrar pobreza para proyectar a la ciudad mínimo a 20 años y buscando romper con su expansión desordenada de su perímetro urbano, el crecimiento de la población nativa y foránea, la carencia de empleo y otras lacras que la afectan.

Pero con la caída del zar anticorrupción y su preferencia por las investigaciones adelantadas contra ex gobernadores y gobernadores en problemas para sacarles multimillonarios sobornos, tampoco puede olvidarse la denuncia que hizo Carlos Pito, cuando vino el Procurador  General Alfonso Carrillo.

 El esposo de Ana Bolena García, principal implicada en el robo de $750 millones de Indeportes, denunció que el proceso en su contra fue trasladado a Bogotá, junto a la Fiscal que lo adelantó en Popayán, que es la esposa del gerente de Lotecauca, para poder manipularlo y evitar que declare en contra del ex gobernador Temistocles Ortega y el actual gobernador Rodrigo Campo, a quienes acusa de haber utilizado parte de esos dineros en la financiación de la campaña electoral. No vaya a ser que con la tirada de los perros al alcalde Castro se olvide el caso de Indeportes Cauca, que no debió escaparse al garoso olfato de Gustavo Moreno, el meteórico rico y caído zar anticorrupción.