2017: Año de Contrastes- Por Felipe Solarte Nates

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Por: Felipe Solarte Nates


Termina otro año demostrándonos que los humanos vivimos de ilusiones futuras que casi siempre quedan aplazadas, con la esperanza de que ese espejismo del calendario sumando tiempo, al fin nos permitirá realizarlas en el año que viene, mientras nos volvemos más viejos.


Así sucedió con la desmovilización de las Farc, a la que el Centro Democrático y otros grupos achacaban todos los males de la sociedad colombiana y el boicoteo a la esencia de los acuerdos, sobre todo en lo relacionado con la Reforma Agraria Integral, que de nuevo, al igual que lo hicieron en 1936 y 1968, los terratenientes, esta vez no sólo liberales y conservadores sino también narco-hacendados de diferentes partidos, la boicotearon para no pagar catastro justo y seguir disponiendo a su antojo de grandes extensiones obtenidas algunas gracias al despojo violento de los paramilitares y al robo de baldíos del Estado.


Igual sucedió con la Reforma Política que en el Congreso la despresaron para armar un Frankestein adaptado a sus intereses reeleccionistas y con la reforma al sistema electoral y las entidades que lo manejan, para no hablar de la Justicia Especial para la Paz, JEP a la que los congresistas, militares y empresarios con rabo de paja por paramilitarismo, se opusieron rotundamente para no confesar sus delitos.


En el Cauca, sin duda que la desmovilización de las Farc y la tregua de fin de año con el Eln, contribuyó a mejorar el orden público en la mayoría de municipios, aunque no dejan de preocupar el asesinato de numerosos líderes comunitarios y la lucha de bandas criminales por copar los espacios dejados por los frentes de las Farc, para seguir explotando el narcotráfico y la minería ilegal.


La dependencia de la narco-economía en municipios como Argelia, del nororiente y la costa pacífica caucana, causó algunos conflictos con campesinos que se niegan a abandonarla al no encontrar otros cultivos y oficios que les produzcan igual rendimiento.


En lo administrativo la gobernación del Cauca y con miras al pos-conflicto, logró consolidar algunos proyectos de estímulos a la producción agropecuaria sobre todo en lo relacionado con la caficultura y la inauguración del centro tecnológico en Cajibio y el fomento a la ganadería, piscicultura, a la siembra de aguacate, cacao, quinua y otros productos que contribuyan a mejorar las condiciones de vida de las comunidades campesinas (pequeños propietarios, indígenas, afros).

Se espera que para aprovechar los recursos destinados al posconflicto en un departamento clave en la guerra que plantearon las guerrillas, presenten proyectos al gobierno nacional para sacar adelante importantes vías para descongestionar veredas de la mayoría de municipios, proyectos educativos ligados al fomento a la producción y trasformación agropecuaria, construcción de acueductos y obras de saneamiento que prevengan diversas enfermedades, entre otros proyectos.


Las universidades dieron algunos pasos positivos en el proceso de descentralización, especialmente la del Cauca que empezó la construcción de la ciudadela universitaria en Santander de Quilichao, aunque se espera que se vinculen más a la investigación y no estén supeditadas a los intereses políticos y económicos que intentan controlarlas.


En Popayán, la fracasada revocatoria contra el alcalde Cesar Cristian Gómez, frenó los ímpetus de proponer diferentes obras y proyectos con que arrancó la administración, que aún afronta algunas investigaciones por supuestas irregularidades; pero en esencia se evidenció que la mayoría de problemas que afronta el municipio se deben a la carencia de un Plan de Ordenamiento Territorial actualizado, que permita trazar un plan de Desarrollo integral a largo plazo.

La proliferación de condominios y urbanizaciones piratas, el embotellamiento vial, los tropiezos que sufrió el inicio de obras de la Ptar al haber autorizado la edificación de la urbanización del Valle del Ortigal en el sitio destinado para su construcción, son algunos de los ejemplos de la improvisación y falta de planeación que han predominado en la ciudad desde hace varias administraciones municipales. Es de esperar que para el 2018 el municipio con la asesoría de Planeación Nacional, complete la elaboración del nuevo POT.


En Santander de Quilichao, a pesar de la pavimentación de numerosas calles, el desordenado crecimiento urbano y rural, evidencia la desactualización del POT. El caótico tránsito y la congestión del centro seguirán agravándose mientras la administración no lidere la construcción de la nueva galería o central de abastos y el terminal de transportes en lotes que ya fueron adquiridos por el municipio.


En todo el departamento hace falta que obligatoriamente las administraciones seccional y municipales asuman el compromiso de seguir normas claras en la contratación pública para evitar la corrupción administrativa desbordada en algunos municipios y entidades.


PD: Deseándoles a nuestros lectores un próximo año de cambios positivos junto a sus familias.